Él compite con el miedo, el miedo a quedarse solo, solo anda, solo llora, en un bar hunde sus codos. Pide una cerveza y observa la botella, la contempla lentamente como si fuera una doncella. El cenicero está vacío; fumador de segunda mano atrapado como mosca en un vaso boca abajo. Se siente así, más triste que feliz. Quisiera colorear su entorno y su matiz. Se desplaza por las calles como la vara en el violín, con intervalos de 5ta: sol re la y mi. Tiene cosas de que hablar pero nadie que lo escuche.
Teme amar; siempre huye cuando ve a una chica dulce. No le entiende ni su madre. Es un tipo amable, aunque no hable las personas saben que es confiable, no sonríe para la foto nunca finge para otro, se pierde entre la noche las estrellas son su foco.Corazones de madera. Una bendita carpintera talló en él verdades que desataron su guerra; su guerra contra el cielo, porque aun sembrando pétalos recibía espinas, se acabaron los intentos.
Ha dejado de soñar qué le traerá el mañana. Vive al día, nunca ahorra y nunca espera una esperanza. Se complica su jugada por no aceptar las reglas de vivir aquella vida siendo esclavo del sistema, busca su aventura el exaventurero. “Dejé de ser así porque se acabó el dinero.” Él vendió su alma por un papel y un bolígrafo y con esas herramientas siempre crea algo magnifico. Patea piedrecitas en el parque sin pensar en nada; hipnotizado por los ojos de una dama. Seduce a la nostalgia con su estilo de bohemio enfermo; por ser cuerdo, el arte: su remedio. Su premio es una musa, la cual nunca desperdicia, huyó con ella a donde nunca llegan las caricias.
Corazones de madera. Una bendita carpintera talló en él verdades que desataron su guerra; su guerra contra el cielo, porque aun sembrando pétalos recibía espinas, se acabaron los intentos.
Cuando no hay inspiración, está muerto. Aunque camine sólo vive cuando escribe, cuando pinta y cuando la mira. Enfrenta a uno, enfrenta a miles; sus nervios son de acero si se trata de expresarse en vivo y en directo. ¿Quién carajo le enseñó? ¿Qué cultura lo atrapó? Se preguntan los incrédulos ¿Quién diablos lo educó? Se interesa en lo esencial, profundizarse en lo profundo. De lo moribundo saca vida, mil versos por segundo. El dolor lo fortalece pero no quiere ser fuerte; quiere ser el aire, lo sencillo y transparente. Adolescente con alma de hombre. Juega con el alfabeto, letras fabricando. Purificarse quiere, ni siquiera ve la tele. En la fuente del amor ya ha tirado su esperanza, aun no se qué quiere. Él es yo, yo soy el... la misma gente con 100 motivos para beber.
Corazones de madera. Una bendita carpintera talló en él verdades que desataron su guerra; su guerra contra el cielo, porque aun sembrando pétalos recibía espinas, se acabaron los intentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario