Vengo de abajo de aqui donde venden el fracaso como algo natural. Desde mi barrio natal donde soñar es ilegal, dudar es inmoral y gritar se castiga con silencio sepulcral. Llene mi costal con ilusiones, deje los brazos de la abuela y use mis propios pantalones. Llegaron varios a pagarme con traiciones, luego vino soledad y le compuse canciones. A tope mis pulmones con aire para ganar. Quiero tenerlo todo menos lo que habita el mundo material tan banal, tan solo quiero que se sepa que estoy aqui para dejar mi huella.
Antepasados me regalaron el don, hijo de rebelion. Cortaron el cordon umbilical, una nalgada. Llore tan solo de saber la vida dura que esperaba y asi como llegue me ire sin nada. Errante pasajero con la cabeza levantada aunque vengo de cero. Mirada fija en lo que quiero, la fuerza del guerrero, la paz acompañada de otro anhelo asi que me llamen ateo porque ya no creo en esos dioses a los que no veo.
No puedo escapar parezco reo de estas calles sin barrotes y sus presos con los que me codeo...
Esquivo golpes cual boxeo, zig zageo buscando mi vereda mientras la vida da vueltas como rueda deslizando sobre seda. Tengo mi universo y aqui brillo. Pupilo de caudillo. En la tierra del exhilio paralelo, la tierra del abuelo, la tierra donde busco mi tesoro y rasco el suelo. Espero paciente por mi navio, contemplo amanceres bebo de su rocio, recuerdo tu perfume si me siento vacio, toco tu piel con la memoria y quito el frio. Siento como mio cada sol que me acompaña. La muerte susurrandome cada mañana, ella dice que me lleva yo digo que me quedo. Luego abro los ojos y devoro al miedo. Mi cielo con sus luces infinitas, Apolos y Afroditas, todos somos las leyendas nunca escritas.
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